
Una de las consultas más frecuentes que recibe la Sociedad Chilena de Neuropsicología Clínica (SCNC) es quiénes están capacitados para realizar una evaluación neuropsicológica. La pregunta no es trivial. En Chile participan activamente en la atención de personas con condiciones neurológicas, del desarrollo y de salud mental diversos profesionales de la salud y la educación, quienes cumplen roles fundamentales en la evaluación, intervención y acompañamiento de niños, adolescentes y adultos. Sin embargo, esta realidad también ha generado dudas respecto de cuáles son las competencias necesarias para desarrollar una evaluación neuropsicológica propiamente tal.
Para responder esta pregunta, primero es necesario comprender qué es una evaluación neuropsicológica, qué la diferencia de otras evaluaciones que también abordan aspectos cognitivos y cuáles son las competencias que exige su adecuada realización.
¿Qué es una evaluación neuropsicológica?
La evaluación neuropsicológica es un proceso clínico especializado orientado a comprender el funcionamiento cognitivo, emocional, conductual y funcional de una persona mediante la integración de información proveniente de entrevistas clínicas, antecedentes médicos y educacionales, observación conductual, cuestionarios y pruebas estandarizadas (Harvey, 2012; Tirapu Ustárroz, 2007).
Su principal objetivo es describir el perfil de fortalezas y dificultades cognitivas de una persona, analizar cómo estas se relacionan con su funcionamiento cotidiano y aportar información relevante para procesos diagnósticos, planificación de apoyos, intervención, rehabilitación y seguimiento clínico (Bausela Herreras, 2008; Harvey, 2012).
Se trata, por tanto, de un proceso que busca responder preguntas clínicas complejas acerca del funcionamiento de una persona, considerando de manera integrada aspectos cognitivos, emocionales, conductuales, funcionales y contextuales.
¿Es lo mismo evaluar funciones cognitivas que realizar una evaluación neuropsicológica?
Es común pensar que toda evaluación que incorpora funciones cognitivas corresponde a una evaluación neuropsicológica, pero son procesos distintos. En este punto, es importante señalar, que diversos profesionales evalúan aspectos cognitivos dentro de sus respectivos ámbitos de competencia y formación. Fonoaudiólogos/as, terapeutas ocupacionales, educadores/as diferenciales, médicos/as y otros profesionales realizan pruebas cognitivas o tamizajes para comprender dimensiones específicas del funcionamiento humano. Por ejemplo, un fonoaudiólogo puede evaluar habilidades lingüísticas y comunicativas; un terapeuta ocupacional puede evaluar desempeño funcional y participación en actividades cotidianas; un educador diferencial puede evaluar procesos de aprendizaje; y un médico puede realizar una evaluación clínica orientada a comprender el estado de salud de una persona. Estas evaluaciones aportan información valiosa y muchas veces indispensable para la comprensión integral de un caso. Sin embargo, la evaluación de una función cognitiva o dominio neuropsicológico específico no equivale necesariamente a una evaluación neuropsicológica.
La evaluación neuropsicológica se caracteriza por integrar información proveniente de múltiples dominios cognitivos, emocionales, conductuales y funcionales, junto con antecedentes clínicos y de desarrollo, con el propósito de responder preguntas diagnósticas o de funcionamiento complejas (Pérez-García, 2018).
Desde esta perspectiva, la diferencia fundamental no radica únicamente en los instrumentos utilizados, sino en el propósito de la evaluación, el nivel de integración requerido y las competencias profesionales necesarias para interpretar la información obtenida.
La diferencia entre aplicar pruebas y realizar una evaluación neuropsicológica
Otro aspecto central de esta discusión es comprender que la evaluación neuropsicológica no consiste únicamente en aplicar pruebas o cuestionarios. La administración de instrumentos constituye una etapa importante del proceso evaluativo, pero representa solo una parte del trabajo clínico involucrado (Ramos-Galarza & Obregón, 2025).
La evaluación neuropsicológica implica la realización de entrevistas clínicas, la selección de las herramientas más apropiadas para cada pregunta clínica, el análisis de la calidad y validez de los resultados obtenidos, la interpretación de patrones de desempeño observados e integrar esta información con los antecedentes médicos, psicológicos, educacionales, familiares y funcionales de la persona evaluada (Pérez-García, 2018).
Los puntajes obtenidos en una prueba no generan conclusiones clínicas por sí mismos. Un mismo resultado puede tener significados distintos dependiendo de factores como la ejecución de la tarea, la edad, historia de desarrollo, nivel educacional, contexto sociocultural, estado emocional, condiciones médicas presentes y características funcionales de la persona.
Por esta razón, el valor clínico de una evaluación neuropsicológica no radica únicamente en la obtención de puntajes, sino en la capacidad de interpretar e integrar dichos resultados dentro de un proceso de razonamiento clínico altamente especializado.
Tal como señalan las Directrices Internacionales para el Uso de los Tests, el uso adecuado de instrumentos psicológicos requiere competencias específicas tanto para su administración como para la interpretación de resultados y la comunicación responsable de las conclusiones derivadas del proceso evaluativo (International Test Commission, 1999).
¿Qué competencias requiere una evaluación neuropsicológica?
La evaluación neuropsicológica requiere las competencias especializadas propias de la Neuropsicología Clínica, disciplina que integra conocimientos y habilidades en evaluación psicológica, psicometría, neurociencias, psicopatología y ética profesional. Además, una parte importante de las herramientas utilizadas en este ámbito corresponde a instrumentos psicológicos estandarizados, cuyo uso responsable requiere formación específica en evaluación psicológica e interpretación clínica (International Test Commission, 1999).
Por esta razón, los principales referentes internacionales coinciden en que la neuropsicología clínica constituye una especialidad o subespecialidad de la psicología clínica, requiriendo formación de postgrado específica, entrenamiento clínico supervisado y mecanismos de acreditación profesional (Boake, 2008; Hokkanen et al., 2020).
En países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y España, la práctica de la neuropsicología clínica se encuentra asociada a estándares explícitos de formación y competencias profesionales, orientados a resguardar la calidad de la atención y la protección de las personas usuarias (Hokkanen et al., 2020; Comisión Nacional de Acreditación Profesional, 2020).
¿Cuál es la situación en Chile?
A diferencia de otros países, en Chile la neuropsicología clínica aún no cuenta con un reconocimiento formal como subespecialidad por parte del Ministerio de Salud (Sociedad Chilena de Neuropsicología Clínica, 2020).
Esta situación ha generado desafíos relacionados con la delimitación de competencias profesionales, la definición de estándares homogéneos de formación y el establecimiento de mecanismos formales de acreditación para el ejercicio de la disciplina. No obstante, la ausencia de una regulación específica no elimina la necesidad de resguardar estándares técnicos, éticos y científicos acordes con la complejidad de la evaluación neuropsicológica.
Como Sociedad trabajamos actualmente para una definición y regulación de la neuropsicología clínica en Chile. El objetivo es avanzar hacia lineamientos que sigan los estándares internacionales de formación y ejercicio profesional, considerando al mismo tiempo la realidad y oportunidades de desarrollo de nuestro país.
Desde esta perspectiva, el desafío actual no se limita únicamente al reconocimiento formal de la disciplina, sino también a la construcción de criterios de formación, certificación y acreditación que permitan asegurar estándares de calidad consistentes para la atención de las personas.
Entonces, ¿quién puede realizar una evaluación neuropsicológica?
Considerando la evidencia científica disponible, los estándares internacionales de formación y la naturaleza de la evaluación neuropsicológica como un proceso clínico especializado, esta requiere ser realizada por psicólogos y psicólogas con formación de postgrado y entrenamiento clínico específico en Neuropsicología Clínica (Boake, 2008; Hokkanen et al., 2020; Pérez-García, 2018).
Esto no implica desconocer el rol fundamental que cumplen otras profesiones en la atención de personas con necesidades cognitivas, neurológicas o del desarrollo. Por ejemplo, la necesidad de que múltiples profesionales de la salud realicen pruebas cognitivas en APS para tamizar una sospecha de deterioro cognitivo. Por el contrario, la evaluación neuropsicológica se desarrolla habitualmente en estrecha coordinación con equipos interdisciplinarios que participan en procesos de derivación, evaluación complementaria, intervención y seguimiento.
La discusión, por tanto, no debe entenderse como una delimitación basada exclusivamente en títulos profesionales, sino como una reflexión sobre las competencias necesarias para garantizar evaluaciones válidas, éticas y clínicamente útiles.
En última instancia, el objetivo de estos estándares es proteger a las personas usuarias y asegurar una atención de calidad basada en criterios científicos, éticos y profesionales reconocidos internacionalmente.
Sociedad Chilena de Neuropsicología Clínica
Bibliografía
Bausela Herreras, E. (2008). Evaluación neuropsicológica en población adulta: Instrumentos de evaluación. Cuadernos de Neuropsicología, 2(2), 136–149.
Boake, C. (2008). Clinical neuropsychology. Professional Psychology: Research and Practice, 39(2), 234-239.
Comisión Nacional de Acreditación Profesional, España. (2020). Acreditación nacional del psicólogo/a experto/a en neuropsicología clínica. http://www.acreditaciones.cop.es/pdf/APNeuropsicologia.pdf
Harvey P. D. (2012). Clinical applications of neuropsychological assessment. Dialogues in clinical neuroscience, 14(1), 91–99. https://doi.org/10.31887/DCNS.2012.14.1/pharvey
Hokkanen, L., Barbosa, F., Ponchel, A., Constantinou, M., Kosmidis, M. H., Varako, N., Kasten, E., Mondini, S., Lettner, S., Baker, G., Persson, B. A., & Hessen, E. (2020). Clinical Neuropsychology as a Specialist Profession in European Health Care: Developing a Benchmark for Training Standards and Competencies Using the Europsy Model?. Frontiers in psychology, 11, 559134. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2020.559134
International Test Commission. (2001). International Guidelines for Test Use. International Journal of Testing, 1(2), 93–114. https://doi.org/10.1207/S15327574IJT0102_1
Pérez García, M. (2018). La evaluación neuropsicológica. Formación Continuada a Distancia (FOCAD), Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos. https://share.google/6WNBs9Nec14x3eyvk
Ramos-Galarza, C., & Obregón, J. (2025). La evaluación neuropsicológica: una visión histórica y contemporánea. Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría, 63(4), 350-363. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=10620568
Sociedad Chilena de Neuropsicología Clínica. (2020). Reporte: Estado de la neuropsicología clínica en Chile. Santiago, Chile. https://neuropsicologiachile.cl/wp-content/uploads/2020/07/reporte-estado-de-la-neuropsicologc38da-clc38dnica-en-chile-1.pdf
Tirapu Ustárroz, J. (2007). La evaluación neuropsicológica. Psychosocial Intervention, 16(2), 189–211.
Material complementario
Block, C. K., Johnson-Greene, D., Pliskin, N., & Boake, C. (2017). Discriminating cognitive screening and cognitive testing from neuropsychological assessment: implications for professional practice. The Clinical Neuropsychologist, 31(3), 487–500. https://doi.org/10.1080/13854046.2016.1267803
Charla abierta: Evaluación neuropsicológica en la era de la inteligencia artificial: alcances y restricciones
